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general      23-04-2017
Inexplicable
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Córdoba jugó un buen partido y fue claramente superior a su rival durante 70 minutos pero no pudo aprovechar las situaciones que creó, incluido un penal errado por Cristian Godoy. Sobre el final, CADU se animó y lo terminó ganando gracias a un golazo de Adrián Martínez.
 
Si bien es sabido que el fútbol no entiende de merecimientos, en la gran mayoría de los partidos termina ganando el que mejor juega. Pero de vez en cuando se dan excepciones, y el equipo que menos propuso es el que se lleva los tres puntos. Esto pasó hoy en el Gabino Sosa.
 
Es que Central Córdoba hizo todo el gasto: manejó la pelota, tuvo paciencia, fue punzante en los metros finales y llegó varias veces con claridad al arco rival. Sólo la falta de puntería en la definición privó a los dirigidos por Ariel Cuffaro Russo de conseguir una cómoda victoria.
 
Como contrapartida, Defensores Unidos se limitó a aguantar y recién en los últimos 20 minutos se animó a atacar. Jamás mostró en cancha un funcionamiento que refleje su posición de escolta en el campeonato.
 
En el primer tiempo se vio lo mejor del Charrúa, que sobre todo a partir del despliegue y la lucidez de Lucas Lazo de a ratos apabulló a su rival. Federico Ferrari falló en dos ocasiones muy claras de cara al arco; la primera pifiando increíblemente y la segunda definiendo al travesaño dentro del área chica, previo roce en el arquero Lescano. A su vez, el propio Lazo también contó con un tiro que salió besando el palo izquierdo y luego un mano a mano en el que remató desviado.
 
La misma tendencia se mantuvo hasta los 15’ del complemento. Allí, Cristian Godoy se hizo cargo de la ejecución de un penal sancionado por mano dentro del área, pero a su disparo le faltó potencia y dirección, y permitió que el guardameta visitante ahogue el grito.
 
Esta acción marcó un quiebre en el trámite. Córdoba sintió el golpe anímico y ya no pudo sostener el rendimiento. Los ingresos de Fernández, Mustachi y Rocca poco pudieron aportar y de a poco la visita empezó a generar peligro.
 
Como anticipo de lo que sucedería, Javier Velázquez estuvo cerca de conectar de cabeza un centro desde la izquierda e Ismael Gómez remató apenas desviado desde una posición inmejorable. Hasta que a los 41’ Adrián Martínez inventó una pirueta, mezcla de tijera y media vuelta, que se clavó en el segundo palo y dejó sin chances a Leonardo Romero. Un gol de otro partido para sentenciar un resultado de otro partido.
 
En un momento como este es preciso tener la mente fría. La preocupación es lógica: el descenso está demasiado cerca. Pero hay que tener claro que éste es el camino. Con rendimientos como el de hoy, serán más los festejos que las frustraciones.
 
 
Alejandro López Vega
Foto: Charrúa Soy